Mejor lecturaen pantalla grande:www.kriyaban.es
Antes de comenzar con las experiencias en Anantapur, quisiera dedicar unos párrafos a mis últimas sensaciones y recuerdos en Tiruvannamalai.
Cuando llegué a Tiruvannamalai, supe que necesitaba un libro que me introdujera en el mundo de Ramana: su vida, la montaña de Arunachala, el ashram y la ciudad, ya que no sabía nada al respecto. Iban a ser nueve días, y para sacar el máximo provecho de la experiencia, era necesario documentarse mínimamente. Gracias al libro de Ramana Maharshi, "El camino de la realización del Ser", pude entender mejor cada rincón del lugar.
El libro me acompañó hasta el último día de lectura. Justo cuando llegué al último párrafo, coincidió con el cierre de la ceremonia de la puja que se estaba celebrando en el mahasamadhi hall. Aproveché ese momento para unirme y, desde el fondo de mi corazón, agradecer a Ramana por su vida y cómo la dedicó al servicio de los buscadores de la verdad.
Sin duda, me despedí de Tiruvannamalai diciéndome a mí mismo: volveré...
Ahora, unos días después de estar en Ranchi, donde comencé la lectura de la biografía de Janakananda, intuyo por qué tuve "la necesidad" de comprar este libro. Creo que el maestro me indujo a conocer la increíble importancia de Janakananda en la vida de SRF y YSS, y Ranchi era el lugar perfecto para comenzar. Janakananda no solo ayudó a salvar la organización en su momento más delicado económicamente, sino que contribuyó a su expansión. Además, tengo la teoría de que dejó su fortuna y todo lo que sus empresas generaban a SRF y YSS. Según esta teoría, uno podría pensar, ¿entonces no sería necesario seguir haciendo donaciones? Creo que las donaciones se siguen pidiendo no porque económicamente se dependa de ellas, sino porque ayudan a desarrollar en la vida del devoto la apertura del corazón a través de la práctica del agradecimiento y el desapego a lo material. Pero bueno, esta es una teoría muy personal.
Me despido de Tiruvannamalai y me sumerjo en el viaje hacia Anantapur. De nuevo en autobús y todos los ocupantes bendecidos antes de la partida, con un ritual humeante al más puro estilo hindú. Hago escala de nuevo en Chennai, donde tomo un bus litera que me llevará dando tumbos durante diez horas por la noche.
En Chennai hay dos lugares de YSS: el retiro a las afueras (donde estuve) y el templo en el centro de la ciudad. El templo de Chennai es muy acogedor, solo se puede meditar. El encargado del templo en ese momento era encantador. Aproveché mis horas hasta la salida del autobús, meditando en el templo y comprando fotos de los gurús (a unos precios muy bajos). Chennai es el lugar más representativo del estilo de vida occidental en la India. Empiezas a ver Mercedes, gente fumando y tiendas de lujo por todas partes. Veremos con el tiempo hasta qué punto este estilo de vida afecta a la actual India religiosa, caótica y ritualista.
Bus litera
Ahora sí, Anantapur.
Llego a las 5 de la madrugada. Al acercarme al ashram, busco por la ventanilla la estatua dorada de Vicente Ferrer. En la India, en los cruces de los pueblos y ciudades se colocan estatuas de personas célebres para la sociedad, normalmente indios, hindúes, santos, políticos, etc., pero siempre autóctonos. Por eso, la estatua de Vicente tiene un doble valor, merecido y reconocido por el pueblo de Anantapur. Finalmente, a 200 metros antes de llegar, ahí está, dándome la bienvenida.
Cuando llego al Campus, es de noche y apenas puedo captar su tamaño, pero al día siguiente todo cambia y tomo conciencia de lo grande que es. Este complejo alberga las oficinas desde donde se gestionan todos los proyectos de la fundación, alojamientos para algunos trabajadores y las casas para los invitados.
Cuando llegó Vicente, todo era desierto a donde quiera que miraras, y es por eso que las infraestructuras de los proyectos diseminados por todo Anantapur son enormes: colegios, hospitales, campos de deporte, embalses de agua, campos de cultivo con placas solares, casas para la gente, filtrado de aguas residuales y mucho más. Todo esto gracias al dinero aportado durante 50 años por los españoles a través de donaciones y del proyecto de apadrinamiento de niños. Creo que el éxito del proyecto, cómo ha transformado la región, y lo más importante, la confianza que ha infundido en la gente, se debe a un trabajo de toda una vida y no a una incursión puntual en el territorio. Un trabajo incansable por parte de Vicente, su mujer y el equipo de personas que les han acompañado durante 50 años.
Haciendo amigos
En el Campus, todavía me cuesta acostumbrarme a que los indios hablen castellano y catalán. Es realmente sorprendente, pero muy acogedor al mismo tiempo. Hay carteles en castellano, los horarios de las comidas son muy "a lo español" e incluso hay tortilla de patatas para comer.
El museo con "reliquias" de los primeros años de Vicente en Anantapur es pequeño pero una delicia, su mesa de escritorio, su máquina de escribir y su biblia son viejas y sobrias y te transportan a aquellos momentos de construcción del proyecto.
Entre las cartas a máquina que hay por las paredes, escritas por él a sus amigos y familiares, descubro una joya para los buscadores espirituales: dos libros recomendados encarecidamente por él a un amigo suyo: "Una fuente de energía" y "Memorias de un reportero en tiempos de Cristo", ambos del Padre Heredia. Pienso que, siendo una persona con tan tremenda fuerza de voluntad y fe, estoy convencido de que estos libros deben de tener mucho de Vicente.
También me gustó mucho un párrafo en que le contaba a un amigo suyo: "aquí, en la India, todavía impera el estilo inglés de educar con el garrotazo. Cuando los niños nos ven por la calle, corren hacia nosotros, y es que nos quieren, no porque no les peguemos, sino porque saben que les queremos de verdad".
Museo de la Fundación Vicente Ferrer
Los días siguientes los he dedicado a visitar, junto con un grupo de españoles y un guía, algunos de los "miles" de proyectos que tiene la fundación en la región.
Tomo prestadas las palabras de Vicente cuando dice: "soy testigo de que se puede cambiar el mundo". Estando aquí y visitando todo, tomas conciencia de la dimensión de lo que han llevado a cabo. Realmente no hay palabras suficientes para describirlo ni para agradecerlo.

Gracias a la guía, en la visita a los hospitales, hemos visto cómo el sistema de castas en India está actualmente muy activo, de hecho, no se puede entender la cultura india sin entender las castas. Lo puedes ver incluso en los hospitales, cuando hacen el registro, tienes que indicar la casta a la que perteneces y, en función de ello, recibes ayudas del gobierno. Incluso tu cartilla es de un color u otro según tu casta.
En mi último día, me han pedido que dedique un rato a hacer voluntariado. En la oficina de apadrinamiento hay cientos y cientos de archivadores, cada uno con cientos de carpetas, y cada una de ellas es la vida de un niño apadrinado. Los padrinos y los niños se cartean con frecuencia y hay un grupo de voluntarios que se encargan de traducir las cartas escritas por unos y otros. ¡Es un trabajo enorme! Bueno, el caso es que hay algunas cartas en catalán y me han pedido que colabore en las traducciones, estoy encantado de hacerlo.
Además, tengo un reto personal que me gustaría llevar a cabo: quiero encontrar el momento para estar a solas con Ana Ferrer. Tengo algunas preguntas muy profundas sobre espiritualidad que quisiera compartir con ella. Veremos si se da la ocasión y puedo disfrutar de su compañía por un rato.
Campus Office de la Fundación Vicente Ferrer
Estando en el aula de idiomas, viendo el trabajo que hacen los voluntarios y la actitud tan estupenda de los alumnos, a uno le entran ganas de remangarse y colaborar de cualquier manera posible. Esto ha sembrado en mí una semilla que veremos si se convierte en algo en el futuro. Pero de entrada, ya tengo la maquinaria activada, el contacto para iniciar algo de esas características y la idea de cómo podría contribuir. No lo puedo evitar...
Después de pasar el día visitando una planta de filtrado de aguas, un colegio de inclusión, aulas de refuerzo de idiomas y una aldea rural (donde la fundación ha construido casas y llevado a cabo el programa de agrupación de mujeres), por la tarde tuvimos nuestro momento con Anna Ferrer.
Por la tarde, a eso de las seis, Anna nos recibió a los cuatro visitantes que hemos estado juntos estos días visitando los proyectos.
Es mayor de lo que pensaba, y nos recibió sentada en su mesa de trabajo, recostada en su silla. Siempre tiene unos minutos para recibir y saludar a todos los visitantes, y por eso mismo, creo que su actitud fue muy relajada e incluso con un punto de rutina, pero a la vez muy atenta y cariñosa. Lo que no sabía Anna es que yo venía con una lista de diez preguntas. Las preguntas fueron interesantes, y cuando detectó que iba en serio, lo primero que me preguntó fue si era periodista, a lo cual le respondí que no. Acto seguido me preguntó de dónde había salido. Le dije que era muy preguntón y que llevaba tiempo esperando ese momento. Después de unas risas, a la tercera pregunta, se incorporó definitivamente con energía en la mesa para poder darle cuerpo a todo lo que nos contaba. No pude hacer un monólogo espiritual y religioso porque no se dieron las condiciones, ya que hay que "saber oler" el ambiente y adaptarse rápidamente al entorno. Ella justo venía de haber estado en España recogiendo un premio, por lo tanto, tuve compasión y reduje mi lista a siete preguntas. El caso es que echamos un rato muy agradable e interesante al mismo tiempo, y para mí fue un sueño cumplido: ¡he entrevistado a Anna Ferrer!
A continuación, y de manera muy breve, expongo las preguntas junto con una síntesis de las respuestas.
¿Por qué dices que la India tiene rostro de mujer?
A pesar de que el patriarcado es tan fuerte y violento en la India, las mujeres son capaces de sacar adelante a sus familias. Te das cuenta de que son ellas las que realmente "tiran del carro" y se sacrifican por el país.
¿De dónde proviene esa actitud de agradecimiento que nos hace sentirnos tan bien acogidos siempre que visitamos un proyecto de la Fundación? ¿Hay detrás una voluntad de crear cultura del agradecimiento?
No, parte de ellos. Viendo cómo vivían antes y cómo viven ahora después de la ayuda prestada, nace de ellos agradeceros a vosotros, los donantes.
¿Con qué argumentos se consigue convencer a una familia campesina de que sus hijos deben estudiar, cuando la familia cuenta con ellos para sacar adelante el trabajo en el campo?
No es lo que se les dice, es lo que se hace.
Una vez hemos ayudado a las familias dándoles acceso a una vivienda digna, sanidad gratuita y herramientas para mejorar la productividad de sus cosechas, son ellos quienes, llegado el momento, piden educación para sus hijos.
¿Es autosuficiente el proyecto actualmente? ¿Hasta qué punto depende de las donaciones?
Desde hace unos pocos años, parte del dinero ahorrado está generando unos intereses que por sí solos soportan económicamente algunas de las grandes infraestructuras que tenemos, como por ejemplo algunos hospitales. Además, tenemos un proyecto de ahorro comunitario, en el que las familias tienen una hucha y van poniendo en ella lo que pueden. El día del aniversario de Vicente, se rompen al unísono miles de huchas en Anantapur. Ese dinero se canaliza a través de la fundación hacia los proyectos que lo necesitan. Sin embargo, aún no somos totalmente autosuficientes.
Aquellos que se han beneficiado de las ayudas del proyecto en educación, por ejemplo, y ahora son autosuficientes porque han encontrado trabajo y han podido construir una familia, ¿retroalimentan de alguna forma la fundación?
Sí, por voluntad propia, muchos de ellos lo hacen.
Siendo Vicente Jesuita y profundamente creyente, ¿fue premeditado el excluir del proyecto a la religión? Aquí no se percibe ni rastro de ella, la fundación es totalmente neutra en ese sentido.
La manera de Vicente de entender la religión fue precisamente la que llevó a cabo: ayudar a través de la acción a aquellos que lo necesitasen.
Cuéntame de manera muy breve y como puedas, cómo era la relación de Vicente con Dios.
Vicente creía sobre todo y por encima de todo en la providencia.
......
Otra de las cosas que recordaré con mucho cariño de mi estancia en el campus de Vicente Ferrer es la hermosa camaradería que se vive con los voluntarios. La gran mayoría de ellos son jóvenes que vienen a hacer voluntariado por unos cuantos meses, con la carrera acabada y la ilusión de participar en algo útil y estimulante al mismo tiempo. Muchos de ellos son españoles y vienen de todos los rincones de España. Es muy bonito coincidir todos juntos en la cantina a la hora de la comida, el desayuno o la cena y compartir nuestras experiencias en la India, y como no, en una lengua que todos compartimos y que nos permite disfrutar de poder usar el humor al 100% y no al 20% como cuando usamos el inglés. ¡Se agradece muchísimo!
Vicente Ferrer y Anna Ferrer
Información de interés
Transporte:
Autobús nocturno desde Chennai a Anantapur, coste: 1417 rupias.
Alojamiento en Anantapur:
Campus Office Vicente Ferrer.
Web: Campus Office Vicente Ferrer
Contacto y reservas en Web: Campus Office Vicente Ferrer
Donativo recomendado: voluntario, no definido.
Cosas a visitar:
Durante los días de tu estancia, los guías del Campus te llevarán en coche a visitar algunos de los muchos proyectos que la fundación tiene por Anantapur, así que no tendrás que preocuparte por buscar actividades. Solo con esto tendrás más que suficiente.
Importante:
Si no has leído todavía la sección Consideraciones, no olvides hacerlo. En esta sección encontrarás información muy valiosa que te puede ahorrar muchos dolores de cabeza. En particular, hay detalles relacionados con tarjetas de crédito y el uso del móvil que son esenciales.