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El taxista me preguntó: “¿Cuando lleguemos a tu hotel, puedo ducharme en tu habitación?”. Me lo dijo de tal manera que parecía que no podía decirle que no, así que le di largas y arrancamos hacia Puducherry.
Como te podrás imaginar, estuve durante parte del trayecto luchando con mi mente, una mezcla entre: “no me lo puedo creer” y “a ver cómo le digo a este tipo que eso no va a poder ser”. Utilicé todos los recursos yóguicos a mi alcance, pero con cada eructo suyo, las técnicas aplicadas se volvían imposibles. Además, cada vez que levantaba los brazos para reclinarse cómodamente, podía sentir como el aire huía de mis fosas nasales, dejándome solo ante el peligro. A mitad de camino empecé a usar la súper técnica XZ-48 Súper Power, aquella que leí recientemente de Yogananda, sobre todo porque contiene una parte dedicada a centrar la atención en el corazón, que era lo que necesitaba. Después de un rato de practicarla, pensé que sería una buena idea entablar conversación con el tipo. De esa manera, al crear un poco de vínculo humano, la mente daría paso al corazón. Empecé preguntándole por sus hermanos, aficiones y poco a poco fuimos congeniando... ya estaba preparado para encajar su siguiente ataque mortal: “los pedos”.
Por suerte, no sucedió dicho ataque y pude continuar el resto del viaje pensando en cómo eludir su ofrecimiento de la ducha de forma que no se creara una situación incómoda. Al fin llegamos a Puducherry y recibí la inspiración para abordar el “momento clave”. Ya estábamos cerca del hotel, así que justo antes de llegar, le dije al tipo que me dejara en cruce cualquiera y entonces me inventé que quería llegar al hotel caminando y aprovechar así para “reconocer” la zona. El plan funcionó, su cara quedó congelada, le pagué, cogí mi petate y lo dejé en el taxi mientras me alejaba con aires de turista explorador y con el éxito a mis espaldas.
En este blog no he escatimado líneas hablando de esa parte de la India que es caótica y vieja, pero ahora quiero aprovechar para complementar aquellas otras en las que me he relajado con bonitos piropos.
En la India, el tráfico es caótico, muy denso y anárquico, pero en los cuarenta y ocho días que llevo aquí no he visto ni un solo accidente. Aquí, la gente parece que no bebe alcohol, todavía no he visto a nadie bebiendo ni siquiera una cerveza. En prácticamente todas las casas y restaurantes, todo es vegetariano. En cuarenta y ocho días habré visto a tres personas fumando y las calles están llenas de gente que se comunica entre sí, se conozcan o no.
Por lo que, siguiendo aquel pensamiento del maestro que decía: “Occidente puede aprender mucho de la India”, me da por pensar que no solamente tiene mucho que aprender en lo relativo a cómo vivir e integrar el yoga sino a cómo vivir en otros muchos aspectos. Espero que estas buenas formas que tiene la India hoy en día tengan que ver con su cultura y no con su capacidad económica, porque India está creciendo muy rápido y en poco tiempo se convertirá en un país muy “a lo occidental”.
He acertado de pleno con el hotel en el que me alojo. Está en el mejor sitio de Puducherry, en el barrio más bonito y cerca de la playa. La zona en la que estoy es la más cuidada, y es preciosa por sus calles y locales. El primer día bajé caminando hasta la playa y descubrí una terracita donde desplomarme y disfrutar de las vistas al concurrido paseo marítimo, mañana repetiré con unas patatas fritas con tomate.
Hotel en Puducherry
Sin duda alguna, ya noté en Chennai que algunas cosas en el sur empezaban a cambiar, a ser diferentes, pero en Puducherry constaté que el sur es otra cosa. Lo notas en las calles, las tiendas y en cómo va vestida la gente. Por cierto, aquí hay muchos franceses, creo que de turismo, y es que Puducherry fue colonia francesa, por eso la geometría estructurada de las calles, el tipo de casitas y el estilo occidental de muchos barrios.
Por la noche medito en el hotel y se me hace muy, muy raro hacer los ejercicios energéticos solo y en la habitación.
El colchón es como Dios manda y mi cuerpo puede ponerse de lado durante la noche sin sufrir la dureza de los tablones forrados a los que estaba acostumbrado.
Aquí parece que es costumbre pintar mandalas en la puerta de las fincas. Deduzco que hay gente que los pinta a modo de bendición y reciben una propina por ello, el caso es que es muy bonito.
Dos apuntes espirituales.
Durante la meditación, haciendo las técnicas, cuando producto de la pérdida
de concentración decides “volver”, son muchos los recursos que uno puede utilizar, pero sin duda que
“volver” es: “volver para seguir practicando con Dios” y no, volver para seguir “tú solo y la técnica”.
Cuando a veces nos dirigimos a Dios con la oración o las técnicas y esperamos los resultados, estos no tienen por qué venir de manera inmediata. Dios busca el mejor momento para otorgarte lo que has pedido, y normalmente tu ansia y su paciencia no coinciden en el tiempo.
Mandalas en la puerta de las fincas. El paseo marítimo en Puducherry
Cuando me siento caminando como levitando es lo mejor. Siento que fluyo de manera genial, es un tipo de “felicidad silenciosa”.
Al día siguiente, y habiendo hecho los deberes por la mañana, salí de nuevo a explorar conociendo de antemano el terreno gracias al día de ayer. Ya sé donde quiero comer, donde quiero merendar y qué quiero visitar, y es que cuando descubro “el lugar” perfecto para mis cosas, soy bastante de repetir.
El día lo iba a dedicar a visitar el ashram de Aurobindo. Para ello, antes de nada, me metí en internet a conocer quién fue y qué papel desempeñó para que en Puducherry sea tan querido. Lo que concluyo a partir de lo leído y lo vivido aquí es que, por un lado, tan relevante fue él como su pareja espiritual, conocida como “La Madre”. Fueron dos almas gemelas que se encontraron, tuvieron gran sintonía en lo espiritual y, a partir de ahí, gestionaron juntos todos los proyectos que emprendieron. Por otro lado, el impacto de todo su amor y dedicación se extiende a muchos ámbitos de la sociedad, así que no es de extrañar que, más allá de ser iconos en lo relativo al yoga, y que por ello mucha gente les sigue, también desempeñaron una labor social bastante importante que perdura hasta hoy.
"La Madre" y Aurobindo
De camino al ashram me topé de casualidad con un templo que no estaba en mi lista y desconocía que existía, parece ser que es una de las cosas más visitadas aquí. Llegué justo cuando sacaban al elefante por la puerta, y es que es un templo dedicado al Dios representado por el elefante. Dejando a un lado el hecho de que el animal está siendo “usado”, parece que al haberse criado desde pequeño con los humanos tiene muy buena relación con ellos y el amor es mutuo. El caso es que la atracción consiste en que la gente se le acerca a darle comida o una ofrenda económica y entonces él la recoge con la trompa y, acto seguido, te bendice pasando su trompa por tu cabeza, la verdad es que es bastante entrañable.
Me dio cosa participar del “show”, así que después de disfrutar un buen rato de lo hermoso que es el animal viéndolo de cerca, grabé un poquito para vosotros.
Templo de Manakula Vinayar
A continuación, proseguí hacia el ashram de Aurobindo y allí estaba, justo a tocar la esquina. Por suerte, y aun llevando pantalón corto, pude entrar. El lugar recuerda a los ashrams de YSS y SRF en el sentido en que está muy colorido con plantas y flores y es muy acogedor.
La gente se arremolina alrededor de la zona de meditación, que es tu tumba. Está lleno de occidentales. Me siento, me concedo mi momento y al cabo de un rato recibo mi mensaje: “Juzgas la apariencia de los demás, en la misma medida en que no estás contento con la tuya”. ¿Potente verdad?
Al día siguiente decido volver y dedicar más tiempo a meditar en este fantástico e interesante lugar. Hoy, una de las cosas que me apetecía hacer era concederme un antojo: merendar patatas fritas, una pizza y un batido de plátano en la terracita del paseo que descubrí ayer.
Mis pies empiezan a tornarse inquietos y es que en breve estaré de camino a Tiruvannamalai, un destino muy esperado donde tendré contacto con Ramana Maharshi y la montaña mágica de Arunachala.
En este blog tomé la decisión de compartir aquellos aspectos de mi intimidad que tienen que ver con mis experiencias espirituales, pensamientos, sensaciones, descubrimientos, etc. Es algo muy íntimo y que no es recomendable hacer de manera gratuita. No obstante, no habría accedido a hacerlo si no creyera que todo ello puede servir de ayuda o inspiración a alguien. Partiendo del supuesto de que un blog como este lo están leyendo, y lo van a leer, personas mayormente afines a lo espiritual, confío en que así pueda ser.
Información de interés
Transporte:
Taxi desde el ashram de Chennai al hotel en Puducherry, coste: 2000 rupias.
Alojamiento en Puducherry:
Hotel, Coramandal Heritage Pondicherry
Contacto y reservas: Página Web
Cosas a visitar:
El paseo marítimo de Puducherry, el templo de Manakula Vinayar y el ashram de Aurobindo.
Importante:
Si no has leído todavía la sección Consideraciones, no olvides hacerlo. En esta sección encontrarás información muy valiosa que te puede ahorrar muchos dolores de cabeza. En particular, hay detalles relacionados con tarjetas de crédito y el uso del móvil que son esenciales.