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Kriyaban

Bitácora de un devoto de Yogananda

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Tiruvannamalai
Ramana Maharshi y Arunachala

El viaje es largo pero cómodo. He gastado 40€ en un taxi y esta vez creo que no tendré que compartir la pastilla de jabón...
Justo cuando estamos a punto de llegar, el paisaje cambia. Colinas con grandes piedras redondeadas y campos de arroz captan mi atención. Todo empieza a parecerse a los videos que vi meses antes en internet.

Tan pronto me relajo y me reclino en el cabezal del asiento del taxi, me sorprendo de nuevo. A través del cristal delantero diviso una gran montaña con forma de pezón: la "colina de Arunachala", la montaña que tanto tiempo había deseado ver y con la que tanto he soñado. Esa imagen se conjuga poco a poco con la visión de las grandes torres del gran templo de la ciudad. Son alucinantes, todo dibuja un escenario de ensueño, especialmente si has esperado tanto tiempo este momento. Qué lejos quedaba esto cuando hace tan poco que estaba en Rishikesh.

Templo de Arunachala

Ahora que me acerco al corazón de Tiruvannamalai, empiezo a ver carteles de Amma, y me resulta simpática la relación entre estar aquí y conocer a la persona que aparece en los carteles, y es que Amma está a tan solo unos 300 km de distancia.

Me doy cuenta de que los días en Puducherry y Chennai han creado una especie de "brecha" entre las sensaciones de Puri, Dakshineswar y Ranchi, en el sentido de que estas fueron muy intensas en cuanto a las meditaciones y la relación con los maestros, y eso se nota mucho. Ahora, aquí en Tiruvannamalai, aunque no hay nada que me recuerde a los maestros, ya sea un altar, una capilla de meditación de Yogoda, etc, la fuerza de Ramana Maharshi, el santo del lugar, es tan fuerte que recupero la intensidad de las buenas sensaciones de días anteriores. De alguna forma, "vuelvo a conectar". No debemos olvidar que llevo viajando por este país durante más de 40 días y es todo un reto mantenerse equilibrado y conectado con la cantidad de cosas que pasan. El constante flujo de energías con el que interactúas catapulta tu devoción y otras veces te confunde y no sabes por dónde vienen los tiros. El caso es que todo junto hace un cóctel digno de respeto.

Los dos primeros días me alojo en un hotel fantástico, exactamente frente al ashram de Ramana y a 10 minutos caminando del gran complejo de templos de la ciudad, el Arunachala Temple. Como he llegado pronto, me da tiempo de visitar el ashram de Ramana.

Este lugar es fantástico. A grandes rasgos, lo conforman la zona para residir, una librería muy nutrida y tres espacios importantes: un templo, la sala grande de meditación y la habitación con la cama de Ramana. Todo en un gran espacio con muy buena energía, donde transitan multitud de visitantes, pero en ningún momento tienes la sensación de estar en un lugar donde la multitud resulta incómoda; todo el mundo está muy en sintonía con el ambiente. La gente se sienta en cualquier lugar simplemente a "estar", impregnándose de la buena onda que habita el lugar.

La sala grande de meditación tiene una energía impresionante y la multitud se reparte por doquier a meditar en el fresco suelo de cerámica. Puedes percibir lo a gusto que se siente la gente en el lugar.

Samadhi de Ramana Maharshi


La librería tiene muchos libros de Ramana, en muchos idiomas y a unos precios de risa. No he podido evitarlo y me he comprado 8 libros, cuatro de ellos en inglés.

Desde el mismo ashram puedes iniciar el fantástico camino empedrado que te conduce por la montaña mágica de Arunachala hasta la casa donde vivía Ramana Maharshi y donde puedes meditar durante horas, ya que la energía ahí es alucinante. También se puede visitar la cueva donde estuvo muchos años.



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