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¡Qué ilusión me hacía llegar a Ranchi! Una vez he dejado mi equipaje y he recorrido el ashram mínimamente, siento que mi alma es feliz de estar aquí; y no es solo una frase bonita, es realmente una sensación. El lugar es precioso y lleno de posibilidades; pensar que tengo 6 días por delante me parece sencillamente alucinante. Poder meditar donde Daya Mata tuvo su samadhi, donde Yogananda tuvo la visión de su proyecto en Estados Unidos y poder meditar en una sala de meditación de YSS... desde que salí de Noida no se daba esta circunstancia y por fin "he vuelto a casa otra vez". ¡Estoy feliz!
De nuevo llegué al lugar un jueves y me uní a la meditación, que en YSS es de tres horas (esa en la que ponen a Yogananda hablando antes de comenzar) y después de no haber comido nada en veinte horas, parece casi hecho a propósito para propiciar el estar lo más despierto posible. Cada vez que me pasa algo así recuerdo cuando ayuné 24 horas por primera vez en mi vida y nunca olvidaré la sensación de que podía estar un día entero sin comer y no me pasaba nada.
He coincidido en el ashram con cuatro tipos, todos ellos de California. Pasamos un rato por la noche después de comer compartiendo nuestras experiencias espirituales; yo de vez en cuando asentía para hacer ver que entendía algo, y si se dieron cuenta, seguro que me lo perdonaron, porque soy de Barcelona y eso mola mucho allí fuera.
Cuando estando en Rishikesh me preguntaba cómo amar más a Dios y entonces el gurú me mandó a Carlos para darme la respuesta a mi pregunta, al mismo tiempo también me preguntaba qué papel desempeñaba el Amor hacia Dios en la práctica de un conjunto de técnicas que bien podrías hacerlas sin evocar ese sentimiento si así lo desearas. De hecho, hay días en los que estás más frío y te sientes más de esa forma durante las prácticas; lo bonito es comprobar que al final de la meditación, una vez sientes el gozo divino, te dices a ti mismo: Dios mío, cómo puedes amarme tanto, después de lo frío que he estado hoy contigo!
En la meditación de las tres horas, recibí la respuesta a la pregunta y aquí comparto mi experiencia. Con las técnicas y sin amor por Dios puedes llegar muy lejos, puedes llegar a un estado en el que los pensamientos han cesado por completo y solo te encuentras tú y la nada. Pero he podido comprobar por experiencia propia que la única forma de ir más allá una vez llegado ese punto o ese estado, es practicando el Amor hacia Dios. Creo que no se puede pasar de "pantalla" si no es "montado" en el carro del deseo sincero de querer conocer a Dios. Así que me siento contento y a la vez victorioso, no porque haya conseguido pasar de pantalla, sino porque he comprendido lo que hay que hacer.
No obstante, hay que recordar que todavía existe una acción necesaria y paralela a ese estado de silencio, y es la de la desconexión "de los teléfonos de los sentidos". Aquí es donde el Kriya Yoga desplegará sus alas llegado el glorioso día y ¡has de conocer Javé, que llegado el momento, ni las tormentas más impías serán capaces de impedirme ver las estrellas!
Hoy mi amigo Jordi, que ha sido padre por tercera vez, me ha bautizado como Kikenalanda... ¡me encanta! Sé que muchos ahora se están partiendo de risa; ¡yo el primero!
Hay un tipo en el ashram que tendrá unos sesenta años, que lleva turbante azul, un tipo alto y delgado, con una barba bien cortada y un diente de plata que cuando asoma siempre brilla por mucho que sea de noche. Voy a ver si me ayuda a cumplir uno de mis más grandes deseos, y es el de enseñarme a hacerme un turbante. Me emociono solo de pensarlo; ¡prometo fotos!
Ya me he acostumbrado a que durante los ejercicios energéticos en el jardín, la gente se tire pedos; sí, me he acostumbrado, pero no puedo evitar seguir partiéndome de risa.
Imágenes del ashram de YSS en Ranchi
¿He dicho que este ashram es maravilloso y precioso? Pues eso, esto parece un oasis en medio de Ranchi, bueno, en medio de la India, porque aquí todo está limpio, cuidado, tranquilo, ¿he dicho ya "LIMPIO"?
Desde que empecé en Noida, el grosor de los colchones puedo constatar que ha ido menguando hasta el punto en que aquí, en Ranchi, hay directamente una tabla con "espumita". Yo que duermo de lado, estoy aprendiendo a dormir tal y como si hubiera caído del techo, a lo Mortadelo.
Como se dice en las lecciones, aún a pesar de que la técnica del Hong So es el hijo pequeño del Kriya, tiene muchas ventajas que el Kriya no tiene y una de ellas es que puedes practicarlo en cualquier momento y en cualquier lugar, lo cual, teniendo en cuenta la importancia de aprender a concentrarse, la convierte en una compañera perfecta para practicarlo mientras: esperas, caminas, viajas, etc.
Lugar donde Daya Mata tuvo su samadhi en Ranchi. Moneda colocada en el centro de la estrella, cumpliendo un deseo de una hermana devota
Todo y que muchas veces aprovecho para reírme de mí mismo acerca del inglés que manejo, tengo que reconocer que haber estado yendo a la EOI durante dos años y haber estado practicando en casa cada día con los invitados ha cambiado en mucho lo que era de lo que soy en este sentido. Así que, cuando consigo tener una conversación larga y rica me siento contento por todo ello.
Mientras estoy sentado en el césped en uno de mis baños de sol matutinos, una mosca se detiene delante de mí a practicar su ritual de limpieza. La verdad es que, cuando la ves cómo se limpia, cómo se sacude y cómo somete a un test de calidad todo el trabajo realizado creo que nunca más mataré a una mosca; he visto en ella mucho más que un simple insecto.
¿Sabes? Aquí en India la gente no tiene perros como mascotas, supongo que la mayoría apenas caben en su casa como para encima compartir el poco espacio con un perro. Lo bueno de esto es que no tienes que preocuparte por pisar ninguna mierda mientras caminas por la calle, así que puedes concentrarte en esquivar los rikshaws. En este sentido me he hecho un experto; durante el trayecto del ashram al hotel, (donde me tomo un capuccino y aprovecho para trabajar un poco), tengo que pasar por la estación de trenes donde se concentra un volumen de rikshaws fuera de lo común. Es entonces cuando descubro que mi cintura se ha vuelto más flexible, e incluso podría combinar un "esquivar" con un paso básico de Bachata.
Estoy comprobando la realidad de que: "el arroz restriñe". Llevo dos días sin cagar y estoy bien. Normalmente en estos casos empiezo a cambiar de color, paso de blanco a amarillo, pero aquí lo llevo bien y eso que mi culo adora los baños de agüita a presión, pero parece que no me tira ir cada día.
Estoy bastante sorprendido con la comida, todavía no me he cansado de comer prácticamente cada día lo mismo, y es que la verdad, está muy rica!
Aquí, en Ranchi he conocido a un tipo indio, Harí, que es un encanto. Está haciendo una especie de retiro y va con la frente pintada y el ojo espiritual dibujado en el entrecejo. Ya me ha comentado en un par de ocasiones que admira mucho el hecho de que haya venido de la otra punta del planeta a hacer un viaje como este, un viaje centrado en la búsqueda de Dios, y es que aquí, en la India, en general (incluyendo los ateos y los agnósticos) se respeta bastante a los que creen en Dios y practican.
Las meditaciones en Ranchi están programadas para ser cortas, por lo que si quieres alargarlas te pierdes el desayuno o la cena, ya que ambas van inmediatamente después de meditar. Esto obliga a que, si quieres meditar durante más rato debes asumir los costes, e ir jugando con "hoy no desayuno pero sí ceno" y viceversa. A diferencia del principio del viaje, ya no me planteo preguntar porqué son las cosas como son, simplemente miro de adaptarme y listo.
Durante las meditaciones de la tarde-noche puedes escuchar como el cielo parece que se va a abrir, y es que en ese momento coinciden los cantos de las mezquitas musulmanas y es simplemente alucinante, se me pone la piel de gallina de recordarlo. Por cierto, ¿sabías que la luna aquí, cuando es decreciente o menguante tiene forma de sonrisa? Al salir de la meditación he mirado al cielo y lo he descubierto.
Solo si durante la meditación tu mente está clara y tranquila puedes conversar con Dios. Esto es condición necesaria. De ahí el sentido de las técnicas: preparar el escenario para "el encuentro". A veces sucede que estás emocionado con algo relacionado con el trabajo o algún proyecto personal y es difícil extraer los pensamientos relacionados con ello durante las meditaciones, es aquí cuando practico el decirme: "Enrique, ahora no toca jugar, ya jugarás luego".
Como condición para "el encuentro" es necesaria la calma y la paz que provienen del estar tranquilo, relajado y concentrado, pero también, y como máxima expresión de todo ello: "la desconexión del cuerpo", lo que Yogananda denomina: "la desconexión de los teléfonos de los sentidos". Aquí es donde juega un papel crucial la práctica de los ejercicios energéticos. ¿Cómo vas a poder abandonar de manera consciente el cuerpo si no has aprendido previamente a tomar conciencia de él? Con los ejercicios energéticos, precisamente lo que construyes es un mapa mental-energético de tu cuerpo que se traduce en una toma de conciencia progresiva de la existencia del mismo, condición necesaria para abandonarlo posteriormente de manera consciente.
Oración. "Padre celestial, confiérame el fervor que conocieron todos los devotos que una vez te amaron y te hallaron".
Cumpliendo lo prometido y realizando un deseo al mismo tiempo
Este texto corresponde a mi experiencia de regreso a Ranchi en 2024. En esta ocasión, llegué después de haber pasado cuatro días en Vrindavan, donde disfruté profundamente del Bhakti yoga a través de conversaciones con la devota Anuradha y visitas a templos verdaderamente inspiradores. Aquí en Ranchi, las cosas han cambiado poco desde mi última vez, pero sigo inspirado y dispuesto a compartir contigo mis reflexiones durante la estancia. ¡Espero que lo disfrutes y puedas sacar provecho!
Aún estoy en Ranchi, pero me voy mañana. He estado aquí cuatro días completos, aunque inicialmente vine por seis. Dos de esos días los pasé en un hotel, lo que me obligó a desplazarme diariamente al ashram para aprovechar al máximo la experiencia. Claro, no es lo mismo estar alojado en el ashram que venir cada mañana en taxi y regresar por la noche. Esto me condicionó bastante. No calculé bien y esos dos días sin alojamiento coincidieron con el final de la semana anterior, cuando se realizó la iniciación en Kriya para los devotos. El lugar estaba abarrotado y no había disponibilidad de poder alojarse. Es importante planificar la estancia y reservar con antelación si coincide con algún evento para asegurar disponibilidad de camas.
He estado conversando con una chica de Menorca que lleva bastante tiempo aquí. Me ha contado cómo se celebran en Ranchi eventos como el mahasamadhi, los nacimientos e incluso la iniciación en Kriya. Ella se inició en Kriya aquí, vino específicamente para eso. Imagínate, qué increíble es poder iniciarte en Kriya en Ranchi. Es un privilegio fantástico.
Ranchi es Yogananda. Este lugar está lleno de rincones donde se siente la presencia del maestro, ya sea porque él estuvo aquí o porque hay algo de él, o simplemente por los años y años que los devotos han venido a expresar su amor por el maestro. Creo que es el lugar más representativo de Yogananda en la India. No es casualidad que sea el cuartel general. Si no es aquí, debe ser en Calcuta, pero este lugar es fantástico.
Aunque en mi primer viaje hice una pequeña grabación de video del lugar y la subí al blog, no está permitido grabar. Aun así, internet está lleno de vídeos mostrando el lugar, así que no me voy a molestar en añadir mucho más contenido visual.
Todavía estoy algo resfriado, pero estoy mejorando gracias al maestro que no deja de rodearme de personas que me ayudan ofreciendo de todo. He probado todo tipo de píldoras, un poco imprudente, pero es que empiezo a estar desesperado con este resfriado.
Cuando llegué aquí el primer día, salté directamente del taxi, entré en el ashram y fui directo a la capilla central con la mochila todavía a cuestas, mientras la gente justo había empezado los ejercicios energéticos en el césped. Fue como llegar y besar el santo. No tuve tiempo ni de ir al baño; llegué justo en el momento; llegué cuando Dios lo dispuso.
En India, cuando los monjes empiezan a citar a los distintos gurús del altar, nosotros empezamos por: Jesucristo, Krishna... pero ellos empiezan al revés. Empiezan por Krishna, Jesucristo, Babaji... Y yo no me había dado cuenta de esto hasta ahora, y eso que ya es mi tercera vez...
Recuerdo cuando dejé el hotel donde estuve previamente, al momento de pagar, el tipo me dice, son ciento
cuarenta, y yo le contesté, no, no, no, son ciento ochenta, te estás olvidando de los dos cafés que
tomé. A lo
que él contesta, es usted un hombre muy honesto. Y yo pensé que ese comportamiento era lo más normal,
¿no? Sin
embargo, a él le llamó la atención. Quise contestarle algo espiritual e improvisé: "No olvide que
Dios está
en todas partes". Esto me llevó a reflexionar sobre una interesante diferencia entre quienes
creen en Dios
y quienes no.
Un amigo mío, Carlos, me enseñó que no es lo mismo creer a Dios que creer en Dios. Si
crees en
Dios, puedes creer en todo lo que representa, pero no implica necesariamente seguir todos sus consejos y
recomendaciones. Sin embargo, si crees a Dios, eso implica creer y seguir todo lo que Él representa. Los
que
creen a Dios y en Dios practican y aplican en su vida los preceptos de Dios. Por ejemplo, en temas de
honestidad, los que creen, saben que Dios es omnisciente y omnipresente, y por tanto, ser deshonesto es
serlo
con Él, lo cual es inconcevible. En cambio, quien no cree puede pensar que, mientras no sea visto, puede
hacer
lo que quiera. Esta es una diferencia interesante y fundamental.
Otra reflexión que surgió del evento con el recepcionista del hotel es que, como devotos de Yogananda, somos embajadores de su enseñanzas. Dondequiera que vamos, debemos dar ejemplo. No podemos considerarnos devotos y comportarnos de manera inadecuada, ya que esto afectaría la percepción de los demás sobre nuestra fe. Es nuestra responsabilidad actuar de acuerdo con los principios que predicamos.
Ranchi es un lugar para venir, quedarse y no moverse. Aunque hay cosas que visitar fuera, este sitio es ideal para un retiro. El ashram es muy grande y ofrece muchos rincones especiales donde practicar diferentes actividades espirituales. No te sientes encerrado ni limitado, ya que siempre hay algo nuevo que explorar.
Para organizar la estancia en Ranchi, es importante saber que inicialmente solo permiten estar seis días. Si deseas quedarte más tiempo, puedes solicitar una extensión una vez estés aquí. Si te la conceden, perfecto; si no, el máximo son seis días.
En mi visita anterior a Ranchi, tuve la suerte de coincidir con Swami Krishnananda, un monje de 81 años con una vida e influencia muy interesantes. Esta vez, Jordi me pidió que le entregara un regalo. Esto me obligó a pedir una audiencia con él. Swami Krishnananda habla español porque vivió en Sudamérica, lo que facilitó nuestra conversación. A pesar de su edad, sigue siendo muy activo y receptivo.
Le pregunté a Swami qué recomendaría para mantener la presencia de Dios durante el día. Me mencionó un mantra específico de Babaji. Ahora lo recito en cada momento libre, manteniendo mi mente ocupada y conectada con la espiritualidad.
Swami también corroboró mi idea de que el karma puede influir en la apertura del ojo espiritual y los fenómenos visuales. No tuve que mencionarlo; él lo trajo a colación durante nuestra conversación.
Intenté pedirle una entrevista, pero eludió elegantemente la propuesta. Me preguntó si en este viaje iba a ver a Amma y me dio el contacto de una monja española en su ashram. Espero poder conocerla durante mi estancia en el lugar.
Aquí en Ranchi, hay un hotel de cinco estrellas a solo seis minutos caminando, y es una maravilla. Es la única excusa por la que salgo del ashram. Todos los días, después de la meditación, camino hasta allí llevando mi portátil por si necesito trabajar o un libro para leer mientras disfruto de un capuchino, que es bastante caro. El hotel se llama Chanakia, una cadena de hoteles en India, y es fantástico. No sé cómo es que me dejan entrar, ya que voy con un aspecto bastante deplorable. Aun así, me saludan con las manos en posición de namasté. Creo que piensan que soy un Hare Krishna porque voy calvo y llevo el collar de cuentas siempre encima y, al creer que soy religioso, me muestran el respeto que en India se tiene por los religiosos. De lo contrario, dudo que me dejaran entrar con este aspecto.
Por suerte, he podido comprar en el ashram un reposabrazos para la práctica del Om, dos collares para la cuenta de los Kriyas y dos ejemplares de la Autobiografía en inglés. También compré unos cuadros estupendos de los gurús para decorar mi nueva sala de Yoga en casa.
Sala de Yoga en mi casa
Quería añadir un detalle sobre el post de Vrindavan, donde hablé acerca de la relación entre el Kriya Yoga, el Bhakti Yoga y la rendición. Mencioné que el Kriya Yoga abre el portal, pero también hace muchas otras cosas. Por ejemplo, quema karma y desconecta los sentidos, lo cual es vital. Esta desconexión de los sentidos permite atravesar el portal y entregarse, reuniéndose con el alma y, posteriormente, con el espíritu. Este proceso sólo es posible si previamente se ha dejado atrás la identificación corporal. Por lo tanto, la desconexión de los sentidos es un paso previo y necesario para moverse por esas dimensiones de conciencia. Claro que esto requiere un buen entrenamiento, pero es una condición indispensable. Si tuviéramos que leer todos los libros sobre la metafísica del Kriya Yoga, no tendríamos vida suficiente para abarcarlo todo. Esto lo dijo Daya Mata, no yo. Es una técnica muy poderosa que logra muchas cosas.
Un linga es un elemento natural sacralizado tras un ritual, y creo que el linga del ashram es un Shibalinga (un cilindro de piedra, mármol, metal o cristal que representa la unión de Shiva y Shakti, simbolizando la energía y el poder creativo del universo). Es realmente bonito. Cuando me despedí de él el otro día, me invadió la sensación de que no podemos comprender la dimensión espiritual de nuestros gurús. Es como tratar de entender algo infinito en un mundo finito, o como comprender que alguien tenga trescientos trillones de dólares. Es simplemente incomprensible.
Como no he salido mucho de aquí, no tengo aventuras significativas que contar, más que practicar, practicar y practicar. Es un retiro en toda regla.
En mi próximo destino, Calcuta, visitaré de nuevo el magnífico templo de Kali. Allí es donde Yogananda meditaba y donde habló con la Diosa Kali. También está la habitación donde vivió Ramakrishna, y cerca de allí está el río Yamuna. Es genial porque la gente aprovecha para bañarse en el río, ya que es sagrado. Siempre hay una atmósfera festiva, con personas bañándose con sus ropas de colores. Me encanta llegar, bajar las escaleras y meterme en el agua hasta las rodillas, simplemente disfrutando de la atmósfera. En esta ocasión quiero grabar un poco con el móvil, porque es realmente precioso. Es uno de mis lugares y momentos favoritos en Calcuta.
Esto es todo por ahora desde Ranchi. A ver si la próxima vez que venga lo organizo para coincidir con alguna celebración y disfrutar aún más del lugar, ya que en esos días viene mucha gente y la atmósfera es fantástica.
¡De nuevo en Ranchi! Esta vez con la reserva bien hecha desde el principio y con la certeza de poder disfrutar cada día alojado en el ashram. Qué diferencia cuando las cosas están bien organizadas desde el inicio; ¡qué lujo poder aprovechar cada momento sin contratiempos!
Desde mi última visita, hace menos de dos años, el lugar ha experimentado una transformación asombrosa. Han remodelado por completo todas las habitaciones, ampliado el edificio principal para dar cabida a más devotos, instalado un ascensor para garantizar el acceso a todo el mundo, y construido un edificio nuevo destinado a grandes conferencias y meditaciones que, francamente, me ha dejado impresionado. Todo está impecable, hermoso y extremadamente bien cuidado, como siempre.
Gracias al maestro y a las generosas aportaciones de los devotos, los recursos han sido canalizados de manera ejemplar. Ahora podemos disfrutar de todas estas mejoras y oportunidades. Como devoto, esto se agradece profundamente. La verdad es que tiene todo el sentido: siendo Ranchi el lugar por excelencia para las iniciaciones en Kriya y otros eventos importantes de Yogoda Satsanga Society, estas renovaciones preparan el espacio para acoger dignamente a las multitudes que se congregan durante las celebraciones.
En esta ocasión, tanto la habitación del maestro como el lugar donde Daya Mata tuvo su samadhi estaban en obras y no pude visitarlos. Al principio sentí cierta tristeza, pero con el paso de los días me di cuenta de algo curioso: con todo lo que hay por hacer y experimentar aquí, me adapté a esta circunstancia mucho más rápido de lo que hubiera imaginado. Acabé disfrutando intensamente de la meditación en el resto de los lugares sagrados del ashram. Esta vez medité más tiempo que nunca en el shiva-lingam y pude sacarle más provecho que anteriormente.
Shiva Lingam
Una diferencia importante en este viaje es que vine acompañado de Ana, mi pareja. Su presencia añade un plus de motivación especial. Al estar juntos, nos apetece recorrer todos los rincones sin excepción, disfrutando de cada uno de ellos; cuando no es uno quien tiene la iniciativa, es el otro quien tira y anima. Esta complicidad espiritual enriquece enormemente la experiencia.
Como pequeño regalo para nosotros mismos, decidimos recrear aquella icónica fotografía de Daya Mata, pero con nuestra propia presencia. El resultado es un hermoso y divertido recuerdo que ha quedado como testimonio de este lindo capricho compartido.
Recreando la foto de Daya Mata
Información de interés
Transporte:
Tren desde Bodh Gaya a Ranchi; coste: 200 rupias. Riksaw desde la estación de trenes al ashram; coste: 50
rupias, pero se puede ir andando en 10 minutos.
Durante tu estancia en Ranchi no dudes en contactar con el taxista oficial del ashram, el devoto Suno: WhatsApp: 7488686758
Alojamiento en Ranchi:
Contacto y reservas: helpdesk@yssi.org
Web: https://ranchi.yssashram.org
Donativo recomendado: 1200 rupias/día.
Cosas a visitar:
En Ranchi, personalmente no he visitado nada, porque no tenía conocimiento de que hubiera nada visitable. Así que lo único que he hecho ha sido disfrutar de estar en el recinto, que es enorme y muy ajardinado y también de bajar los últimos días a un hotel a trabajar un par de horitas. Una buena recomendación es que, si necesitas trabajar, cambiar de aires o sentirte europeo por unas horas, busques un hotel de lujo cercano al ashram y aproveches para tomarte allí tu café o tu capuccino mientras "conectas" con esa parte de comodidad con la que estás más habituado, (Chanakya BNR Hotel).
Importante:
Si no has leído todavía la sección Consideraciones, no olvides hacerlo. En esta sección encontrarás información muy valiosa que te puede ahorrar muchos dolores de cabeza. En particular, hay detalles relacionados con tarjetas de crédito y el uso del móvil que son esenciales.